
Después de pasar todo el día haciendo turismo intensivo: horas de pie haciendo cola para los museos, discusiones de si es mejor ver ésto o esto otro, largas caminatas entre tráfico caótico y el bullicio agobiante de plazas abarrotadas por demasiados turistas; subimos a un mirador a ver la puesta de sol sobre Florencia (según la guía de viaje era un 'must'). La tranquilidad de aquel lugar era cautivadora, convertía la ciudad que se veía abajo, con su frenético tráfico transformado en zumbido lejano, en algo casi irreal. La estatua mirando hacia la puesta de sol, me pareció que definía perfectamente aquella sensación de calma.
Ajustes: con Iso 200 y la apertura máxima, bajé la velocidad lo necesario que no fue demasiado como para necesitar trípode,aunque apoyé la cámara.
Con Photoshop: encuadré mejor la imagen recortando y le dí un tono más cálido a las nubes naranjas.